Aprobado proyecto de ley que busca regular la clasificación de los juegos en Chile

Todos los que leemos/escribimos acá, estamos familiarizados con los logotipos de clasificación de los juegos de acuerdo a las edades: el loguito blanco y negro ese con una E, M, T, y otras letras, diseñado por la ESRB, organismo que en Estados Unidos regula los videojuegos.

Ahora imaginense un logo similar, quizás algo mas feo, y que ocupe la mitad de la carátula de un juego cualquiera.

No, no es un mal chiste. Es la intención de ciertos congresistas chilenos, que están impulsando un proyecto de ley para regular los juegos que se comercialicen dentro del territorio nacional. El proyecto ya fue aprobado por la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, y ahora está a la espera de tomarse toda la leche, crecer, y ser una ley con todas las de la ley (¿?).

Antes que piensen que esto es una pataleta o un berrinche como las que se ven por aquí cada semana, primero dejar en claro que no me parece una mala idea, al contrario. El mercado nacional en este aspecto no se rige mas que de manera autónoma, y basándose en la clasificación ya existente de la ESRB.

¿Y cuál es el problema entonces? Habiendo leído el proyecto, y estando de acuerdo en el fondo (aunque la introducción del mismo deja bastante que desear sobre todo por las motivaciones y las referencias demasiado parciales a otros estudios), hay dos puntos que leerlos me provoco arcadas mentales.

Artículo 2°.‑ Todo envase o envoltura que contenga un videojuego, sea nacional o importado, destinado a su distribución dentro del territorio nacional, y toda acción publicitaria de los mismos, cualquiera sea la forma o el medio a través del cual se realice, deberá contener en forma clara y precisa, la advertencia sobre los grados de violencia contenidos en dicho videojuego, según la clasificación siguiente:

a) "Apto para todo público"
b) "Juego violento, sólo apto para mayores de 13 años"
c) "Juego excesivamente violento, sólo para adultos"

Esta advertencia deberá ocupar al menos el 50% del espacio de ambas caras del envase o envoltorio del videojuego respectivo.

Loables intenciones de hacer que las cajas de los juegos parezcan cajetillas de cigarros. Sin embargo, hay que precisar que es una pésima idea, y van a haber bastantes problemas, sobre todo con las editoras, que no creo que les guste mucho tener que tapar la mitad del arte y diseño de la carátula, que cumple una parte importante dentro del marketeo de un juego. Aunque a fin de cuentas es un detalle, pero uno bastante importante.

Lo que si me parece lamentable es la clasificación que se intenta imponer. La ESRB contempla actualmente 7 tipos de calificaciones para juegos. Es un estándar aceptado mundialmente, además de llevar años utilizándose; mal que mal, la Board se creó hace mas de 15 años. Y estos caballeros, mágicamente la reducen a 3 clasificaciones, que mas encima son tan generalizadas que denotan la absoluta falta de conocimiento del tema. Cualquiera con dos dedos de frente hubiera tomado las que ya existen. Peor aun: ¿qué pasa entonces con los juegos que se compren vía Steam, PSN, Xbox Live, WiiWare? Sin comentarios.

Artículo 3 ° .‑ Las consolas de cualquier tipo para videojuegos, deberán disponer de un sistema de control parental, que permita el ingreso de una clave para ser accionado o cualquier otro mecanismo que permita a los padres, apoderados y/o adulto responsable, el tener control sobre el contenido y duración en el uso de videojuegos.

Solo como aviso, las consolas actuales ya vienen con este tipo de control parental. Ah, y olvídense de comprar consolas antiguas, que seguramente ya no se van a vender.

Hay que mencionar que este es un debate que lleva varios años desarrollándose en otros países, siendo el caso mas extremo el de Alemania, donde hay juegos que derechamente no se venden. El proyecto de ley chileno no pretende llegar a esos extremos, y es de agradecer. El problema es que mas allá de las excelentes intenciones, su implementación incluye ideas demasiados pobres, que dejan en claro que las personas detrás del proyecto no tienen conocimiento del tema, hay poca o nula asesoría, y peor aun: apesta a improvisación por todas partes.

Actualización: Nuestros robots espías ninjas lograron obtener más detalles sobre el empaque. Sólo uno logró volver, y antes de desfallecer por las heridas de la batalla nos entregó ésto:

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