NB Labs: Darksiders II

Guerra ha sido inculpado injustamente como la razón y motivo del antes-de-tiempo Jucio Final, y su hermano Muerte ha decido limpiar su nombre. ¿Será esta aventura digna de memorar?

Plataformas: PC (analizada), PS3, Xbox 360 (analizada)
Desarrollador: Vigil Games
Distribuidor: THQ

Darksiders nos pareció un muy buen juego a pesar de usar una fórmula bastante parecida a The Legend of Zelda, pero con un tono más maduro y brutal que la creación de Nintendo. A pesar de la inevitable comparación, le valió muy buenas críticas y ventas, lo suficiente para que Vigil Games desarrollara lo que hace poco se lanzó como Darksiders II, la secuela directa de la embarrada apocalíptica que quedó en el juego original.

No quería jugarlo, de verdad. No porque tenía la pinta del mal juego - tendría que estar muy mal de la cabeza para pensar eso - sino porque sabía que, al completar el primer objetivo, me iba a ser muy difícil trabajar en otra cosa que no fuese llegar hasta el final de Darksiders II.

Otro día más en el trabajo

Todo parte después del final de Darksiders, cuando Guerra es sentenciado por el Consejo - algo así como los "administradores" de todo el universo - a 100 años de prisión sin derecho a Puerta Giratoria. Cuando les informan a los tres hermanos de Guerra la decisión, Muerte no se traga la idea que el más confiable de todos haya decidido dejar la embarrada porque sí, y va en busca de respuestas. Lo anterior incluye un paseo al Árbol de la Vida, donde se presume que se puede resucitar a toda la humanidad.

Pero como ustedes saben, nada es tan fácil como parece. En Darksiders II, esto se cumple al pié de la letra.

La historia es bastante interesante, pero hay que dedicarle tiempo para aprenderse algunos nombres. Lo más probable es que se te quede el 80% de todo lo que pasa, mientras que el resto sólo logra encajar cuando algo importante pase con ese contenido. Yo diría que en términos narrativos la historia fluye un poco mejor que en el primer juego, y que el desarrollo de personajes ídem, lo que te permite entender lo medular pero para nada algo que te identifique con un personaje plenamente. Por ahí Muerte empieza a mostrar su sentido del humor avanzado el juego, pero como les decía, se hace algo difícil seguir las ramas del árbol.

La travesía de Muerte en Darksiders II no dista mucho de lo que nos ofreció el primer juego, pero los escenarios cambian bastante. Ya no estamos en las ruinas de la civilización humana, sino en un mundo completamente diferente, pretexto perfecto para mostrar variadas atmósferas con mayor riqueza. La dirección de arte es grandiosa y muy bien trabajada, especialmente los efectos especiales y partículas, sin embargo la cámara impide que apreciemos mejores panoramas y provoca que no podamos darnos cuenta de los grandes recursos artísticos. Los problemas con la incómoda y traicionera cámara se hacen evidentes en las batallas y te acompañan hasta el final de ellas, pero no es tan grave como hacerlas imposibles. Si algo tienen que arreglar pronto, es la cámara.

Si artísticamente se ve bien, musicalmente suena mejor. Aunque hay un par de notas que se repiten por aquí y por allá, la ejecución es original e interesante de escuchar. El resto de efectos sonoros suenan bastante bien dependiendo de dónde se produzcan: la reverberancia evidente de salones abandonados, o el sonido de las pisadas al correr.

No nos equivocamos al pensar que hay algunas cosas técnicas que opacan al juego. El mayor punto negativo se lo lleva la versión de PC porque hay nula opción técnica para mejorar el aspecto gráfico o sonoro. Incluso te pide reiniciar el juego para efectuar el cambio de resolución. Si es inaceptable que no exista mejora respecto al primer Darksiders en este ámbito, es impresentable hoy en día para cualquier juego con uso visual intesivo, sea cual sea.

Más, pero no necesariamente mejor

Respecto al juego en sí, tampoco cambia la rutina y la comparación imposible de evadir: The Legend of Zelda pero con una ejecución algo más al grano, sin tanto barniz histórico más que algunos diálogos precisos y otros opcionales.

Hay un buen equilibrio entre la resolución de puzzles en las mazmorras y las batallas con los enemigos, siendo lo primero lo más importante del juego - para que se hagan la idea, God of War III hace justamente lo contrario. En resolver el camino a seguir te puedes gastar bastante tiempo, pero menos mal nunca nos encontramos con ganas de dejar el control de lado porque nos aburrimos. A veces la solución se logra usando otro punto de vista, algo que a la cámara no le gusta.

En cada nivel hay que girar la cámara en múltiples ocasiones para inspeccionar cual será el camino a seguir para llegar a la zona prometida. Para no perdernos tenemos a Dust, el cuervo guía, aunque difícilmente lo ocuparás una vez que ya estés andando sobre el flujo de eventos y direcciones que proponen los calabozos a lo largo del juego.

Para hacer el traslado menos tedioso los de Vigil Games aprendieron algo y decidieron habilitar una especie de "traslado rápido" a algunas zonas del mapa. Eso hace que no tengas que caminar y perder gran cantidad de tiempo sólo para cumplir una misión secundaria o por ir al mercado. Pero es sólo una de las pocas cosas que se dieron cuenta respecto al primer juego, donde ir de un lugar a otro era poco más que tedioso. De igual forma, llega a doler la velocidad a la que trota Muerte de un lugar a otro, lo que añade más segundos al contador.

El diseño de enemigos es interesante y va ligado a la zona del mapa donde nos encontremos. Golems,  felinos, gigantes seres de huesos, tarántulas enormes y más entes hambrientos de sangre buscarán acabar contigo mientras recorres el mapa o los calabozos. Darksiders II se vale del viejo truco de las trampas, en donde tendremos que eliminar a varios enemigos para poder desbloquear una puerta - concepto que llega a su clímax en el Laberinto del Inquisidor de Almas. Dependiendo del lugar podrás enfrentar a jefes gigantescos que te dejarán con la boca abierta y múltiples enemigos que sufrirán estocadas de tus armas mientras tu contador de combo aumenta.

La batalla en sí te demandará buenos reflejos más que buenas decisiones a la hora de pegar con el combo adecuado de tantos disponibles que hay, dado que algunos enemigos no enflaquecen a tus sablazos, así sirviéndote golpes cuya única solución radica en esquivar, esquivar y esquivar. Es como ganar una competencia puntería al arco tirando cien flechas al aire y esperando que una caiga justo en el centro, en vez de apuntar bien.

Hablando de mercado, Darksiders II expande la idea de comprar cosas para afrontar de mejor manera las batallas. Hay cientos de items que puedes encontrar, vender y comprar, en vez de juntar almas como sucedía anteriormente. Esto toma un paso más agradable que en el primer juego, dado que incluso puedes sacrificar algunas para aumentar el nivel de otras items "poseídos" si crees que no vale la pena venderlos. Vulgrim cobra bastante caro por armas imbuidas, mientras que otros te venderán armas que considerarás buenas si no andas buscando todos los tesoros en los niveles.

Técnicamente no es un RPG, pero los elementos de este género que incorpora con más fuerza hacen a Darksiders II un título un poco más completo de lo que es, algo de lo que te das cuenta cuando recién llevas la mitad de la travesía. Además, la interfaz de Darksiders no te hace la vida más difícil al contarte qué cosas tienes, y si son mejores o peores que lo que llevas puesto. Hay un porcentaje importante de tiempo que se invierte en seleccionar lo mejor y lo más útil, qué vender y con qué quedarse.

Aunque con ratón y teclado es jugable en la versión de PC, lejos la mejor experiencia es con un control en mano. Darksiders II tiene unos cuantos problemas a la hora capturar la dirección de la palanca análoga, aunque nada que te haga tirar el control por la ventana. Es algo a considerar para cuando tengan alguna actualización del juego, porque en las batallas esquivar para el lado equivocado puede tener muy malas repercusiones.

El jinete pálido cabalga hasta el final

Darksiders II sigue la base que instauró el primer juego en la franquicia, pero con algo más de recursos y un tono algo más diferente. Esto no quiere decir que sea una copia del primero, más bien es un título mejor armado, más ambicioso, con más dotes de sangre y brutalidad, pero opacado por algunos detalles medianamente importantes.

La gente que le gusta esto de las aventuras, y que por supuesto encontró muy bueno el primer Darksiders, les encantará saber que la secuela es más de lo mismo - en el buen sentido de la palabra. Sin embargo, para disfrutarlo plenamente, tendrán que perdonarle varias cosas.

Lo imperdible

  • Como Darksiders I, pero con anfetaminas
  • Historia al grano
  • Excelente ejecución del arte conceptual y sonora
  • Pertinentes dotes de RPG
  • Se puede hacer largo, muy largo

Lo impresentable

  • Nulas opciones gráficas en la versión de PC
  • Poca variedad de enemigos en algunas zonas
  • Cámara mañosa
  • Algunos detalles con la palanca análoga

Niubie - 4 de 5 estrellas
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