NB Oldies: Killer Instinct

Ultraaaaaaaaaaa Comboooooooooooooooooo! Supreme Victory!

Corrían tiempos más simples, más tranquilos, más ingenuos. La tecnología no estaba en todos lados y todo tenía una vibra distinta. Antes de las TV 3D, de los LCD y los plasma, antes de la banda ancha y las consolas en línea; entre cartuchos y CDs, entre clásicos y sencillez, entre consolas y arcades, entre 8 y 64 bits… bienvenidos a NB Oldies.

El regreso de Killer Instinct ha sonado casi tantas veces como el remake de Final Fantasy VII, pero no había ocurrido nada concreto. Recientemente Microsoft renovó la propiedad intelectual de KI y, si bien no significa nada a corto plazo, algo de esperanza da para su retorno. A falta de detalles a futuro, no es mala idea visitar el pasado.

Pienso en KI y recuerdo de inmediato la revista Club Nintendo. Corría en año 1994 y en sus páginas brillaba la consola que continuaría el legado del Super NES, la Nintendo Ultra 64. Prometedoras imágenes e increíbles especificaciones técnicas hacían soñar a los más fanáticos y, entre esas novedades y promesas, apareció Killer Instinct.

Vi un par de capturas, fotos y detalles del sistema de combate y quedé alucinando; la fuerza del hardware del Ultra 64 alimentaban lo que parecía ser el juego de peleas más espectacular jamás lanzado. La revista revelaba el plan de Nintendo: mostrar las capacidades de la consola a través de los arcades, lugar donde KI tendría su primera parada. En esos tiempos solía ir a los Diana -un extinto y gran salón clásico de videojuegos arcade del centro de Santiago, ubicado en el Paseo Ahumada- y me daba una vuelta por semana como mínimo, esperando la llegada de este título de Rare y Nintendo. En diciembre llegó la máquina (confeccionada y distribuida por Midway), con su gabinete original... y los fans comenzaron a volverse locos, generando un impacto inmediato. No podía creer lo que veía; acostumbrado a escenarios simples, planos y en 2D, ante mis ojos estaba lo que prometía ser el inicio del futuro de los juegos de pelea.

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La música era pegajosa, los escenarios vivos, dinámicos y llenos de detalle, contaba con personajes icónicos, un narrador que hacía muy bien su trabajo, gráficos que parecían sacados de los sueños más ambiciosos de los jugadores de aquellos días (aún recuerdo cómo alucinaba con el impacto entre proyectiles), secuencias animadas sorprendentes y el sistema de combos lucía tan complicado como espectacular. KI era impactante y hacía que Street Fighter II luciese como un juego viejo... muy viejo.

Killer Instinct fue un fenómeno, principalmente por ser un juego símbolo de los mejores días de Rare; sacaba provecho al nuevo hardware, estaba lleno de ideas, proponía contando con identidad propia además de ser un manjar para la vista. Todo parecía ser tan nuevo: tenía un sistema de combate basado en 2 barras de energía (nada de victorias al mejor de tres rounds), un espectacular sistema de combos (cortesía de un inspirado Ken Lobb) y la posibilidad de quebrar los ataques encadenados con los hoy míticos Combo Breakers. Al final de cada round el ganador contaba con opciones: acabar al rival con un movimiento similar a los Fatalitites de Mortal Kombat, realizar un movimiento de humillación o golpearlo hasta decir basta con increíbles y eternos Ultra Combos.

Todo el lujo visual estaba refrendado por los escenarios: lucían en 3D con perspectiva completa incluyendo enormes zoom out, contaban con pantallas que mostraban imágenes del combate en tiempo real, entre otros detalles. Cabe destacar que fueron bastante ingeniosos los chicos de Rare; los escenarios no eran en 3D, sino que el fondo era un video que daba 'play' a ciertos cuadros de imagen según la posición de los personajes, razón por la cual escenarios así de detallados jamás llegaron a KI: Gold de N64 (limitantes de memoria en el cartucho).

Cuando todos juntaban como desesperados el dinero para adquirir un Ultra 64, Nintendo reveló que la consola cambiaba de nombre (a Nintendo 64) y que no aparecería hasta 1996... pero también que KI estaría disponible para Super NES. Aquello parecía una proeza (y de cierta forma considerando el hardware, lo fue), llegando a esta plataforma a finales de agosto de 1995; si la influencia de KI se sentía poderosa, su aparición en una consola popular fue la guinda de la torta.

Las ventas fueron muy buenas, el juego -con su impecable cartucho negro- venía también en un bundle con el SNES y era la carta de Nintendo para enfrentar la creciente amenaza de Sony. KI vio reducida -obviamente- su escala técnica, lo que se tradujo en gráficas y escenarios mucho más simples, personajes más pequeños y cosas por el estilo... pero el corazón del juego estaba ahí, feito y limitado pero fiel, además que finalmente lo podrías disfrutar en casa. Su público creció, muchos comenzaron a memorizar sus combos entregando incontables horas a un título que jamás soñaron tendrían funcionando en su consola de 16 bits. Por otro lado, fue bastante interesante ver como la llegada de KI a Super NES alimentó a los arcades, ya que muchos jugadores no habituados a visitar los salones recreativos probaban suerte en la versión para tragamonedas tras practicar en sus hogares.

Además, la versión de SNES incluía un CD llamado Killer Cuts, incluyendo la música del juego con remixes, arreglos especiales e instrumentación especial. Hasta el día de hoy esta decisión resulta extraña por parte de Nintendo, pero también trae gratos recuerdos a los jugadores principalmente por ser la puerta de entrada a la gran banda sonora de KI. Gracias a Killer Cuts muchos conocieron y/o disfrutaron con lujo de detalles del tema central, el pegajoso ritmo del tema de TJ Combo, la rockera fuerza del tema de Cinder, la orquestada canción de Sabrewolf -digna de Transilvania- y más.

Finalmente una versión 100% fiel al arcade del primer juego jamás llego a consolas (incluso llegó a Game Boy), mientras quetuvo una secuela (Killer Instinct 2) que también hizo su posterior llegada a N64 (Killer Instinct: Gold)... pero nada superó esa primera impresión. KI hasta el día de hoy es recordado con un enorme cariño, como un título que resume toda la fuerza, el potencia y la promesa que era el Nintendo Ultra 64. Además, el tiempo ha sido generoso con un título que a pesar de tener 18 años ha envejecido muy bien, especialmente en su sistema de juego y combos.

Quizás Killer Instinct no fue tan espectacular como lo vimos en aquel primer momento (para sorpresa de muchos, corre a 320x240), no era tan único como pensábamos que era ni tan revolucionario como prometía... pero para muchos sigue viva esa primera impresión, esa misma que evoca otros tiempos, épocas más simples y recuerdos muy gratos. Ese espíritu es el que tiene a un importante número de fans pidiendo su regreso; tal vez estamos de suerte y Microsoft escuchó ese llamado. Para mí, si lanzan para XBLA una versión HD basada en el arcade de Killer Instinct es compra segura. Así de simple.

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