NB Opinión: Wii U, ¿venderá tanto como su antecesora?

Analizamos los pros y contras de la nueva plataforma de Nintendo, tomando en cuenta varios aspectos que podrían determinar las ventas en los próximos meses.

Desde su lanzamiento en noviembre del 2006 hasta junio del presente año, Nintendo ha distribuido más de 96 millones de consolas Wii alrededor del mundo, superando con creces los números conseguidos por Microsoft y Sony, y proclamándose como la gran ganadora de la séptima generación en la industria del ocio virtual (por lo menos en cuanto a ventas se refiere). Sin embargo, el camino forjado por la Gran N en estos últimos seis años no ha estado libre de contratiempos, perdiendo gran parte del apoyo de las compañías externas y relegando al mercado de los jugadores hardcore a un segundo plano.

Con la llegada de la Wii U, los creadores de Mario tienen la firme intención de revertir las deficiencias del pasado, aplicando políticas más incluyentes con los usuarios tradicionales y tratando de estrechar lazos con los desarrolladores externos. ¿Lograrán su cometido? ¿Venderá tanto como su antecesora?

¿Revolución?

No es secreto que una enorme parte del éxito alcanzado por la Wii se deba principalmente a su estrategia para llegar al desconocido universo de los jugadores casuales, mercado que nadie se había atrevido a considerar, pero que al final resultó ser una minita de oro bastante sólida para la compañía.

La meta de la consola y su “revolucionario” control de movimiento apuntó desde el primer momento a objetivos muy simples: simular formas de juego clásicas y facilitar a un público cultivado en los juegos no digitales la conexión con el tema. Para ejemplificar basta recordar el juego incluido en el primer paquete de la plataforma durante su salida: Wii Sports, título que presentaba una serie de actividades deportivas cuya mecánica era imitar las acciones de sus contrapartes en la vida real.

Para impulsar aun más esta idea, el mando bautizado como Wii Mote se asemejaba al diseño de un control de televisión común y corriente, entregando algo más “universal” que un pedazo de plástico lleno de botones (un poco intimidante para los ojos ajenos al entretenimiento virtual).

En resumidas cuentas, la campaña de Nintendo enfocada a llamar la atención de los no jugadores rindió frutos, aunque de acuerdo con Satoru Iwata, presidente de la compañía, esto tomó más tiempo de lo debido.

“El objetivo de capturar nuevas audiencias se extendió más tiempo de lo necesario. Consecuentemente, podemos pensar que algunas personas sintieron que la Wii no era la consola para ellos, y una vez que se forma la noción de una cosa es difícil cambiar la percepción después”.

Lo anterior propició que los seguidores tradicionales de la Gran N tomaran distancia, e incluso no fueron pocos los que se dijeron “traicionados” por la nueva cara que había adoptado la empresa de videojuegos. Por si esto fuera poco, varias de las compañías publicadoras y desarrolladoras de juegos mostraron poco interés en programar para la Wii debido a su limitada capacidad gráfica y su nueva jugabilidad, dejando a la consola con varios juegos de ejercicio en los anaqueles, pero con un catálogo discreto en otras áreas.

El destino de la Wii U

Cuando la Wii U fue presentada durante la E3 del 2011, muchas dudas surgieron entorno a la nueva plataforma nipona, dejando al final más interrogantes que respuestas. Un año después, y tras varias demostraciones en diferentes eventos, el panorama general de la nueva integrante de la familia Nintendo ha quedado más que claro, aunque trazar una visión a futuro acerca de su impacto en la chequera de los directivos es una tarea difícil. No obstante, hay algunos elementos que podemos analizar para “predecir” de cierta forma el desempeño de la consola en los próximos meses, tomando como base lo anunciado hasta la fecha.

Control: el principal estandarte con el que la Wii se lanzó al campo de batalla fue la simplicidad: mandos accesibles, interfaz amigable y una consola diseñada principalmente para jugar (sin grandes pretensiones fuera de ese campo). En un abrir y cerrar de ojos todos tenían las manos puestas en la consola, sin importar la edad o experiencia previa en los videojuegos (con el paso del tiempo, hasta los abuelos se animaron).

La Wii U es un poco más compleja en ese sentido, integrando varias ideas de la competencia en cuestión de servicios y presentando un control muy diferente a lo que es el Wii Mote. ¿Cómo recibirá el mercado casual al GamePad? Esa es una de las incógnitas con mayor peso para Nintendo, ya que si los consumidores no tradicionales ven al nuevo periférico tipo tablet como algo difícil de entender (casi alienígena) sin duda pegará en las ventas.

Juegos: ya con lista de lanzamientos en mano, podemos estar seguros de que el abandono por parte de las compañías third-party no se repetirá con la nueva plataforma, por lo menos en un principio. Exclusivas como Bayonetta 2 y ZombiU podrían asegurar algunas unidades distribuidas de la consola, aunque quizá lo más sobresaliente en las filas de salida sea la presencia de New Super Mario Bros. U, marcando el regreso del plomero a la alineación inicial luego de dos generaciones ausente.

Sin duda es un catálogo nutrido, “la alineación de software de lanzamiento más fuerte en la historia de Nintendo”, de acuerdo con el presidente de la compañía en América; pero la principal “desventaja” para la Gran N en este aspecto es la cantidad de juegos que también tienen lugar en otras consolas, tales como Call of Duty: Black Ops II, Assassin’s Creed III, Batman: Arkham City, entre otros. Aquellos que no cuenten con una Xbox 360 o PlayStation 3, está compilación les quedará a la medida; caso contrario, adquirir una maquina nueva no será muy viable.

Competencia: la información que ha dado Sony y Microsoft sobre sus próximas plataformas ha sido prácticamente nula, teniendo como únicas referencias un puñado de declaraciones vertidas por algunos desarrolladores. Uno de los últimos comentarios referentes al tema corrió a cargo de Oskai Hakkien, ejecutivo de Remedy Entertainment, quien reveló que la próxima generación será un “salto cuántico”. ¿Cómo afecta esto a la Wii U?

En caso de ser ciertas todas las alabanzas y flores dirigidas a la futura competencia de Nintendo, la compañía quedaría en desventaja una vez más en las cuestiones técnicas, algo que ciertamente no afectó las ventas de su antecesora, pero que en esta etapa de reconciliación con el hardcore gamer puede ser crucial.

Entonces, ¿venderá la Wii U tanto como su antecesora? La respuesta es incierta, aunque alcanzar el record no se logrará de la noche a la mañana. Para conseguirlo se necesita la aceptación del público mixto, compuesto por jugadores de cajón y casuales por igual, así que una buena estrategia para aproximarse a ambos mercados sin discriminar a uno u otro será más que necesario.

Iwata y compañía deben de integrar títulos valiosos al cuadro conforme transcurra el tiempo, aprovechando las franquicias propias sin perder de vista a los desarrolladores externos. Es aquí donde el GamePad tiene que salir a relucir por su singularidad, y no tratar de meterlo con calzador en todos los juegos (como sucedió con el Wii).

La decisión final corresponde a los jugadores y nada más, por lo que tendremos que observar muy detenidamente cómo avanza la plataforma de Nintendo la senda de la próxima generación.

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