NB Labs: Resident Evil 6

Explosiones sobre explosiones y una mecánica bastante genérica alejan al ex survival horror de brillar con luz propia, ¿Divertido? Sin duda; ¿De colección? Dificilmente.

Plataformas: PlayStation 3 (analizada), Xbox 360 (analizada) y PC (próximamente)
Desarrollador: Capcom
Distribuidor: Capcom

Resident Evil es un nombre que sigue pisando fuerte en la comunidad jugona a pesar del paso de los años. Desde su nacimiento en 1996, la reconocida franquicia de terror ha logrado colgarse al cuello una buena cantidad de seguidores, aunque la dirección tomada por Capcom en las últimas entregas ha generado más disgustos que alegrías entre los fanáticos más puristas de la saga.

La sexta parte no hace mucho por revertir ese escenario, de hecho, lo agudiza, relegando los últimos rastros del survival horror para entregarse por completo a la acción frenética de un shooter en tercera persona. Desafortunadamente, el juego tampoco logra sobresalir en este particular enfoque, presentando una experiencia aumentada en comparación son su antecesor, pero fallando en crear una identidad propia.

Tres historias, un camino

Apenas comenzar el juego se puede elegir de entre tres campañas distintas, retomando el esquema clásico de la trilogía original y combinándolo con el sistema cooperativo empleado en la quinta parte. Así, cada sección de la historia es protagonizada por tres parejas diferentes conformadas por Leon y Helena; Chris y Piers; y Jake y Sherry, permitiéndole al jugador escoger al personaje de su preferencia dentro de cada dueto.

Sin pensarlo dos veces, esta característica es la más notable en Resident Evil 6, ya que cada travesía contiene retos y enemigos diferentes que le suman variedad al juego; por ejemplo, mientras que el ex policía de Raccoon City y su misteriosa acompañante se abren paso entre oleadas de hambrientos zombis, los otros héroes tienen que vérselas contra los temibles J’avo, integrantes de un grupo paramilitar bioterrorista capaces de mutar sus miembros y transformarse en letales criaturas gracias a los efectos del Virus-C.

Las campañas se desarrollan en escenarios y situaciones distintas, entrelazándose en determinados momentos de la trama que al final logran pintar el cuadro completo del juego. Cada pareja tendrá un jefe y final diferente, aunque no variará dentro de las mismas.

De igual forma, los personajes se componen por características y armas propias, siendo Jake el más trabajado en este aspecto por su capacidad de resolver sus peleas a mano limpia, cortesía de su herencia directamente extraída de Wesker, viejo antagonista y padre del mercenario.

Pese a que cada uno de los tres fragmentos tiene una buena duración –entre 8 y 9 horas de juego- y logra diferenciarse lo suficiente del resto de las campañas, el principal problema llega en el balance global del ritmo, recurriendo de manera excesiva al estilo “Hollywoodense” donde las explosiones y el caos ocupan gran parte del tiempo en pantalla, cayendo en repetidas ocasiones en la exageración (incluso para un videojuego) y eliminando casi por completo cualquier rastro de exploración.

Al final todo se trata de partir del punto A para llegar al B acabando con grupos de enemigos distribuidos a lo largo del camino, peleando ocasionalmente contra jefes (que por cierto son los menos) y resolviendo contados rompecabezas que no ofrecen reto alguno al razonamiento.

Dentro de este punto también es importante mencionar la constante escasez de municiones que el jugador enfrenta a lo largo del juego, una propiedad que sin lugar a dudas funciona ejemplarmente en los survival horror, pero que en esta pieza de acción pura se vuelve frustrante en varias situaciones, especialmente en aquellas zonas donde se exige borrar del mapa a los enemigos en orden de seguir avanzando.

Para aliviar un poco esta contrariedad los desarrolladores han mejorado notablemente el combate cuerpo a cuerpo, integrando un sencillo pero efectivo sistema de combos que permite soltar varios golpes y rematar a los enemigos caídos. Dentro del repertorio de habilidades también se puede correr, deslizarse por el suelo para esquivar los ataques y ponerse a cubierto en esquinas y barricadas, aunque esto último parece metido a último momento y no funciona correctamente.

De manera afortunada, ahora es posible disparar y caminar al mismo tiempo, mecánica que podría sonar un poco obvia para un gatillero en tercera persona, pero que se presenta como una de las nuevas adiciones a la franquicia. Penosamente, aquí es donde entra en disputa otro de los contras más perceptibles del juego: su cámara, abarcando un campo de visión muy limitado y dejando al jugador con varios puntos ciegos.

Una mano lava a la otra

¿Recuerdan lo molesto que era estar auxiliando al compañero en RE5? Bueno, tengo el agrado de comunicarles que esto no ocurre en la más reciente entrega, ya que el acompañante tiene vida infinita, sin importar el castigo propinado por las horrorosas creaturas o el hecho de ser abatido por el disparo de un tanque (sí, un tanque). Esto permite al jugador concentrarse en lo suyo sin tomar el papel de niñera a cada momento.

Y ya que estamos hablando de compinches vale la pena recalcar que la inteligencia artificial de los distintos acompañantes cumple su cometido, atacando cuando se debe y aplicando primeros auxilios cuando el jugador se encuentra al borde de la muerte. Claro que esta no es perfecta y de vez en cuando produce comportamientos completamente inexplicables, pero en términos generales se comporta de manera adecuada.

Los enemigos no corren con la misma suerte, y puedo asegurar que lo único que los salva de convertirse en dianas para el tiro al blanco es el hecho de que atacan en grupo. La deficiencia llega a tal punto que no es raro encontrar a algunos adefesios que se quedan estáticos en un mismo sitio para recibir gustosos su dotación de plomo, algo que puede entenderse de los arrastra pies come cerebros, pero que no tiene pretextos para los otros tipos más “avanzados”.

A pesar de lo anterior, el juego entrega un buen nivel de dificultad a lo largo de las tres campañas, apareciendo la pantalla de “estás muerto” en más de una ocasión antes de dar con los créditos finales. La diferencia radica en la forma de abordar los tiroteos y conocer los puntos débiles de cada tipo de enemigo.

Lo que no pudo ser

Resident Evil 6 se complementa con varios extras que alargan considerablemente las cerca de 30 horas de juego que ofrece la historia principal, destacando una cuarta sección protagonizada por Ada Wong y rematando con el clásico juego de los Mercenarios, el cual se torna sumamente adictivo cuando se juega en modo cooperativo local o en línea.

Por si esto fuera poco, Capcom ha integrado un nuevo modo de juego bautizado como Agent Hunt, en el cual se toma el papel de algún enemigo dentro del juego para invadir la campaña de otro jugador conectado a la red. Una adición interesante, aunque poco innovadora considerando su fuente de inspiración.

Finalmente, el apartado gráfico del título tiene chispazos sobresalientes cuando se trata del manejo de luces y sombras, sobre todo en los escenarios recorridos por Leon y Helena, los cuales exhiben un aspecto más lúgubre y lleno de rincones oscuros. Las texturas de los personajes apenas logran apreciarse por la misma dificultad de la cámara, pero los resultados no están nada mal en la apariencia de las criaturas y protagonistas.

La banda sonora no siempre logra encajar con lo que acontece en pantalla, aunque la mezcla de sonidos realmente se ha esforzado por ofrecer una experiencia agradable y nítida al tímpano.

En resumen, Resident Evil 6 es un juego muy completo en cuestiones de contenido, uno que logra divertir por un buen rato e intenta salir con algo innovador en algunos aspectos. Sin embargo, su poca atención al ritmo de la trama, el abuso de los QTE, la ridícula cantidad de acción que presenta y los constantes elementos genéricos sacados a todas luces de otros títulos, privan al juego de hacerse con una identidad y luz propia, quedándose como otro shooter dentro del mercado que se pinta lejos de alcanzar los estándares marcados por los grandes representantes del género.

Es increíble que una de las sagas más representativas del survival horror se parezca cada vez más a las películas protagonizadas por Milla Jovovich.

Lo imperdible

- Cuatro campañas al precio de una
- El modo Mercenarios acompañado de un amigo es adictivo
- Diseño de escenarios adecuado y mezcla de sonidos notable

Lo impresentable

- Demasiado genérico y sin identidad propia
- Ritmo de la trama desbalanceado
- Cámara conflictiva
- Nada que aportar al género

Calificación

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