NB Opinión: La desaparición de LucasArts, o cuando la nostalgia nubla el presente

Más allá de lo lamentable de la pérdida, la realidad indica que LucasArts perdió su relevancia hace no poco tiempo.

Seguramente la noticia de la semana, y probablemente del mes, va a ser el destino de LucasArts en el cementerio de los estudios desaparecidos. En Disney hace rato están por reestructurar el negocio, algo de lo que dan fe Warren Spector y Junction Point Studios, los antecesores en esta oleada de cierres.

Lo cierto es que LucasArts es (fue, será) sin duda una marca emblemática dentro de la industria y no por nada está recibiendo los honores póstumos que se merece. Sin embargo, a la hora de recapitular y empezar a recordar los nombres que dejó la compañía hay un denominador común que indica la relevancia que tenía al día de ayer: sus mejores juegos datan de hace diez (o más) años atrás.

¿Qué fue lo último realmente bueno que hizo LucasArts? Para responder esa pregunta hay que remontarse varios ayeres hasta llegar a la trilogía KOTOR, KOTOR II, y Battlefront, todos juegos desarrollados por terceros: BioWare, Obsidian, y Pandemic, respectivamente. Antes de aquellos, están los pertenecientes a la serie Rogue Squadron, que vio en Rebel Strike su último gran vástago para GameCube, y que fue un esfuerzo en conjunto entre Factor 5 y LucasArts.

Después, hay que devolverse más todavía para encontrar un verdadero hit a la altura de Grim Fandango, Maniac Mansion o las aventuras de Indiana Jones. Monkey Island es un éxito imperecedero... que data de comienzos de los noventa y cuyo máximo responsable no es otro que Ron Gilbert, que por estos días sigue su camino por el mundo independiente.

Considerando todo lo anterior, la movida de Disney no es extraña ni mucho menos. LucasArts llevaba casi una década caminando en modo zombie, y si su mejor juego reciente es The Force Unleashed, entonces no hay mucho que lamentar. La nostalgia no es más que eso, un sentimiento de que todo tiempo pasado fue mejor, pero que para efectos prácticos de este caso solo sirve para darse cuenta que la pérdida realmente no es tanta cuando la existencia del ahora difunto LucasArts era puramente nominal.

¿Y las franquicias desaparecidas en acción? Pertenecen a Disney, una firma llena de gente especialista en exprimir lo que ellos creen que puede ser exprimible. Todo lo que tenga el nombre de Star Wars es potencialmente rentable, así que no extrañaría ver Star Wars 1313 en manos de un desarrollador externo. ¡Oh, la ironía! Igual que todo lo último bueno que salió de LucasArts.

Links:

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- Los cinco peores juegos de LucasArts

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