NB Labs: Defiance

Un proyecto ambicioso que rompe con los esquemas y trata de salir con algo nuevo, pero con una ejecución tan mediocre que lo deja herido de muerte.

Plataformas: Xbox 360 (analizada) PlayStation 3 y PC
Desarrollador: Trion Worlds
Distribuidor: Namco Bandai

Si existiera un diccionario especializado en videojuegos y buscáramos dentro de sus páginas el nombre de Defiance, estoy seguro que encontraríamos una definición más o menos parecida a la siguiente:

“Juego desarrollado por Trion Worlds que, a pesar de ser ambicioso y no claudicar por un esquema tradicional, falla en prácticamente todo lo que intenta debido a sus constantes problemas de programación y monotonía”.

Quizá piensen que exagero un poco en mi concepto, pero les aseguro que mis palabras son sinceras cuando digo que este título es un claro ejemplo de que aún las buenas ideas pueden salir mal si la ejecución es mediocre.

Desde luego que podemos aplaudir día y noche los riesgos que tomó el estudio para no entregar “lo mismo de siempre”, pero ni todas las ovaciones del mundo servirían para ocultar los más que evidentes problemas que carga este juego.

Defiance es un concepto que surgió como una simbiosis entre el juego y el programa de televisión del mismo nombre; pero, a diferencia de otros lanzamientos que sólo figuran como meros productos promocionales, este presenta un modelo diferente. El formato fue denominado por los mismos responsables como cross-media experience y básicamente plantea que ambos productos se complementen entre sí.

Con cada episodio de la serie el estudio desarrollador ha prometido agregar más contenido al juego, lo que se traduce en misiones adicionales, personajes extra, equipo nuevo, entre otras cosas. Una acción similar es aplicada a la serie, aunque quizá sea demasiado temprano para notar los primeros resultados de esta asociación. ¿Cómo es posible que los eventos ocurridos en el juego influyan en la serie de televisión? Eso aún está por verse, pero sin duda suena interesante.

La receta anterior se pinta como un elemento idóneo si consideramos que el título que nos ocupa es una combinación entre los géneros MMO y shooter en tercera persona; sin embargo, los incentivos -por lo menos a estas alturas- no son suficientes para regresar a este desquebrajado campo de batalla.

Qué empiece la guerra

El hilo argumental de Defiance nos pone al control de un Ark Hunter, una especie de cazarrecompensas que aterriza en una Tierra posapocalíptica plagada de extraterrestres hostiles que quieren quedarse con el planeta a como dé lugar. Claro que el trabajo del protagonista no es ayudar a eliminar la amenaza de su hogar, sino enriquecerse con las grandes cantidades de minerales provenientes del espacio.

La historia como tal no contiene la fuerza suficiente como para enganchar a primera vista, y aunque me gustaría decir que mejora conforme se van completando misiones y revelando nuevas áreas, eso sería una falacia. A eso agreguen unos diálogos pobres, una actuación de voz por debajo del promedio y unos personajes descafeinados que no hacen mucho por revertir la situación, y el balance general no es muy agraciado.

Apenas comenzar el juego es necesario crear al personaje que controlaremos en el campo de batalla, aunque las opciones de personalización están realmente limitadas: dos razas disponibles, cuatro clases diferentes de cazador y algunas modificaciones estéticas es todo lo que nos ofrece este apartado. Tal vez podríamos suponer que las dos primeras elecciones tienen repercusión de alguna forma en los atributos físicos del personaje, pero esto no sucede. Prácticamente todo se reduce a la mera apariencia del actor.

La elección que sí tiene relevancia aparece momentos después, durante el tutorial, cuando una inteligencia artificial llamada EGO –que también actúa como guía desde el principio de la travesía– nos da a escoger de entre cuatro poderes diferentes para empezar a patear traseros extraterrestres: el primero otorga invisibilidad limitada, un segundo ayuda a desatar poderosos ataques cuerpo a cuerpo, otro crea hologramas para distraer la atención de los enemigos y el último aumenta momentáneamente el poder de las armas de fuego.

Este cuarteto de poderes especiales es tan sólo el comienzo de una amplia cuadrícula de habilidades que se deberán ir desbloqueando con puntos de experiencia, los cuales se obtienen completando misiones y matando a todo los que se mueva. Dentro de este afán por sumar cada vez más características a nuestro personaje encontramos también el apartado correspondiente a las armas, que presenta una importante cantidad de mejoras y modificadores para hacerlas más destructivas. En total hay dos slots para armas y uno para granadas.

En términos generales, las misiones en Defiance se dividen en dos apartados: el primero tiene que ver con los encargos impuestos por la misma historia para que el relato siga su curso, mientras que el segundo nos pone junto con otros jugadores alrededor del mundo para peinar las diferentes zonas del mapa y acabar con ciertas molestias intergalácticas que invaden el lugar.

Dentro de las misiones individuales interactuamos con los personajes no jugables extraídos directamente de la serie de TV, y aunque es posible encontrar compañeros humanos en el camino realizando la misma encomienda, al final cada quien se mueve en su propio mundo. Por ejemplo, en una de las primeras misiones individuales se nos pide desactivar una serie de bombas instaladas en la base de un puente, y pese a que en el lugar podemos hallar a más jugadores conectados, cada uno debe hacerse cargo de sus propios explosivos.

Por fortuna la situación cambia dentro de los tiroteos, ya que no importa que estemos en medio de una misión individual o simplemente vagando por ahí, absolutamente todos los jugadores del mapa tienen la oportunidad de ser partícipes en las refriegas y vaciar sus cartuchos en los mutantes y monstruos del lugar. De hecho, es esta mecánica la que se presenta como uno de los pocos atractivos del juego y aprovecha de mejor forma su naturaleza de multijugador masivo en línea.

De vez en cuando en el mapa surgen unos íconos rojos o purpuras que marcan el inicio de un “evento especial”. Los primeros denominados Hellbugs señalan que una fuente importante de minerales ha hecho contacto con el suelo terrestre, así que debemos abordar el vehículo, conducir a toda velocidad y llegar al punto marcado antes de que se termine el tiempo para hacerse de la preciosa materia. Por supuesto que las cosas no son tan fáciles como suenan.

Apenas llegar al lugar un pequeño ejército de insectos surgirá del recién caído meteorito para defender su interior, y dada la fortaleza de la cuadrilla enemiga, queda bastante claro que no es trabajo para un solo hombre. Es en este punto donde un gran número de jugadores se integra a la lucha con sus diferentes habilidades y piezas de armamento para exterminar a los invasores, lo que desata una verdadera batalla campal donde la cooperación se da prácticamente por inercia.

Es realmente satisfactorio sentirse parte de esos combates y compartir la experiencia con otros jugadores, aunque después de completar unos cuantos pueden llegar a aburrir.

Por su parte, los puntos purpura revelan la aparición de una mazmorra a la que debemos ingresar para recolectar las diferentes recompensas y terminar con la vida del jefe que las resguarda. La mecánica en los calabozos es un respiro a las monótonas misiones del modo historia y se agradece el buen diseño que tienen los escenarios. Además, las peleas con los jefes implican algo que más que sólo disparar sin cesar, pues es fundamental encontrar sus puntos débiles para tomar ventaja.

En definitiva, este par de elementos salvan medianamente la experiencia de juego en Defiance, y estarían mejor implementado si no fuera por la abrumadora cantidad de bugs que los acompañan. Desde quedarse atrapados en los calabozos hasta ser desconectados del servidor en plena batalla, estos errores de programación en verdad echan a perder todo lo rescatable del MMO, y lo peor es que no se trata de casos aislados.

Entre bugs te verás

Se entiende que al manejar semejante cantidad de elementos en pantalla ocurran unos errores estéticos por aquí y por allá (como personas que aparecen y desaparecen, automóviles volando y texturas que se van revelando de poco a poco), pero es impresentable el hecho de que también se vea comprometida la jugabilidad por esta falta de acabado.

Un claro ejemplo de esto me ocurrió durante la segunda o tercera misión del modo historia, en la que el objetivo era subir a una colina, emboscar a las tropas enemigas y despejar un área de francotiradores para abrirle paso a los buenos. Una vez terminada la encomienda decidí darle una oportunidad a la modalidad competitiva, donde hasta 32 jugadores pueden participar.

Desde luego que mi bajo nivel me cobró factura y no tuve oportunidad alguna de obtener una buena puntuación, pero eso no fue precisamente el problema. Al reaparecer en el mapa general, el juego me transportó a una zona bastante apartada donde nunca había estado. El lugar estaba lleno de enemigos y en varias ocasiones me dieron muerte, pero por alguna extraña razón seguía apareciendo en el mismo punto.

De alguna forma logré arreglármelas para salir de ahí escondiéndome y corriendo como pobre diablo cuando tuve la oportunidad, pero la molesta situación pronto acabó con mi paciencia y escapó con mi buen humor.

¿Una causa perdida?

Defiance es un juego en proceso de desarrollo, y como buen MMO los parches y actualizaciones serán fundamentales para seguir corrigiendo y puliendo todos esos errores. Durante los primeros días después de su lanzamiento los jugadores se quejaban de quedar atrapados en el limbo mientras conducían su motocicleta; afortunadamente eso nunca me pasó, y supongo que fue el resultado de un parche que corrigió oportunamente ese problema.

Como mencioné al principio de esta reseña, el juego no es del todo malo y presenta un concepto interesante, pero queda un largo trecho para que la experiencia valga la pena. Es necesario corregir los menús, la interface, las inconsistencias en la tasa de cuadros por segundo y todos esos problemas estéticos que no son para nada agradables a la vista.

Si ya viste la serie en televisión y te gustó el concepto que propone, tal vez deberías darle una oportunidad al juego, pero antes espera a que lluevan los parches para no llevarte una tremenda decepción. Como siempre, más vale dar el beneficio de la duda antes de condenar al juego a las profundidades del fracaso.

Nota del editor: Al tratarse de un MMO, escogí no ponerle una calificación concreta a Defiance. El juego se está actualizando constantemente para corregir errores y hacer más accesible la experiencia, aunque la primera impresión -a un mes de su salida- no es precisamente la mejor. Más información sobre esta decisión en nuestra Nueva Escala de Puntajes para NB Labs.
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