Investigadores estudian el ‘fenómeno de transferencia del juego’ Padres preocupados en 5,4,3…

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¿Les ha pasado? Un día, después de jugar obsesivamente por varias horas, salen a la calle o van a su cuarto a dormir y siguen “viendo” soluciones a ciertos acertijos o la estructura de los pasillos de algún FPS. Eso se llama “fenómeno de transferencia del juego”.

El fenómeno, que está siendo estudiado por los psicólogos Mark Griffiths y Angelica B. Ortiz de Gortari, de la Universidad Nottingham Trent (en el Reino Unido) y Karin Aronsson de la Universidad de Estocolmo (en Suecia), sucedería cuando “ciertos elementos del juego están asociados con elementos de la vida real, disparando pensamientos, sensaciones y/o acciones (típicas) de un (video) jugador”.

La investigación, que se publicará próximamente en el Diario Internacional de Psicología, se hizo a través de entrevistas a 42 gamers habituales cuyas edades estuvieron entre 15 y 21 años, en Suecia. Lo que determinaron a través de los relatos de los sujetos, fue que los videojuegos podrían generar “pensamientos intrusivos, sensaciones, impulsos, reflejos, ilusiones ópticas y disociaciones”. Eso no quiere decir que perdieran el contacto con el mundo real, sino que de alguna manera se empalmaban la dimensión de lo juegos con la realidad. Es decir, sentían que seguían dentro del juego a pesar de estar a punto de lavarse los dientes o manejando un auto (a mí me pasaba eso con Mario Kart 64).

Pero, los investigadores quisieron dejar muy claro algo: son los primeros estudios en forma acerca de este fenómeno y nadie está sugiriendo que deban prohibirse los videojuegos, además de que cada uno de los entrevistados habló de sus experiencias personales y todavía hay mucho por dilucidar.

¿Vieron que resalté un par de frases en el párrafo anterior? Son precisamente las que los alarmistas y los que no han tocado un juego desde el Atlantis de Intellivision, van a ignorar para sacar el viejísimo argumento de “es que los juegos promueven la violencia” y “Claro, si se la pasan destripando aliens todo el día, pues cómo no van a ser agresivos”. No. Lo que nadie quiere aceptar y, que seguramente será el tema de más estudios, es que necesita haber una condición preexistente en la mente de quienes llevan al extremo su afición por los juegos. No es la consola, no es Doom, no es culpa de Major Nelson o Reggie. Es que ya había algo mal en tu vida y el videojuego fue uno de los desfogues.

Link Study of ‘Game Transfer Phenomena’ Examines Why Some Get Tetris-on-the-Brain (Kotaku)