NB Labs: Virtua Fighter 5 Final Showdown

Virtua Fighter regresa a las consolas caseras con la misma técnica que lo caracteriza. ¿Listos para darle a los botones?

Plataformas: Xbox 360 (analizada), PlayStation 3
Desarrollador: SEGA AM2
Distribuidor: SEGA
Precio: 1200 MS points, USD$15

Mi primer contacto con Virtua Fighter fue –como el de la gran mayoría– en los salones de arcadias: recintos colmados de luces y sonidos provenientes de grandes tótems que albergaban en su limitado disco duro los juegos más adictivos de la época; títulos cooperativos, clásicos y, por supuesto, aquellos surgidos del reino de las trompadas.

Los juegos de pelea eran los más solicitados en aquel entonces, aunque los representantes eran ciertamente escasos. No obstante, numerosos grupos de jugadores se aglomeraban alrededor de tres grandes pilares: Street Fighter, Mortal Kombat y The King of Fighters, dejando al resto relegado y urgido por fichas. Tal era el caso del juego de SEGA.

Virtua Fighter comenzó su carrera de forma cauta en este lado del charco, pero la propuesta de hacer un juego de peleas en 3D dejó huella en la industria.

Varios años han transcurrido desde aquellos tiempos, pero la tendencia de ese entonces aún hace eco en el presente. Puede que el juego de peleas de SEGA no sea el más popular (ni el más apoyado) dentro de la industria jugona, pero si algo puede decirse con certeza es que sus raíces siguen tan firmes como antes, situación que queda comprobada con Virtua Fighter 5: Final Showdown.

Oxigeno puro


Luego de un lustro sin dar pista alguna, SEGA ha decidido darle un poco de oxigeno a su franquicia estrella dentro del género y lanzar vía descarga digital Virtua Fighter 5: Final Showdown, título sucesor de la quinta entrega de la serie que llega con algunas mejoras, pero que en esencia conserva gran parte de las características de la entrega anterior.

En primer lugar se han añadido al repertorio dos personajes nuevos con sus respectivos estilos de combate: el primero es Taka-Arashi, peleador de sumo que se especializa en los ataques de corto alcance con golpes muy potentes, aunque su agilidad es bastante limitada; el segundo es el karateka Jean Kujo, peleador equilibrado en agilidad y fuerza que puede conectar una buena cantidad de combos si no se anticipa sus movimientos.

En total son 19 los personajes seleccionables dentro del juego, un número que podría parecer corto si se compara con otros títulos de peleas, pero que en cierta medida se compensa con las marcadas diferencias entre uno y otro. Para los jugadores veteranos de la serie este punto debería quedar más que claro, pero los nuevos adeptos tardarán un poco en aprender que no es lo mismo el Jeet Kune Do de Jacky Bryant, que las técnicas de la Aikidoka Aoi Umenokouji (que por cierto son un deleite).

Aquí no hay barras que llenar para desplegar poderes rimbombantes y vistosos, por lo que todo lo que importa en los enfrentamientos son las trompadas en su más pura concepción. Tal vez este aspecto pueda ahuyentar a algunos jugadores acostumbrados a la acción frenética que no hace mucho uso de la técnica, pero más que un defecto, esta se convierte en la virtud más reconocida de Virtua Fighter.

Los controles del juego son muy básicos: patada, golpe, defensa y agarre, dejando la complejidad en la forma en cómo se combinan estas acciones para desatar los combos más letales del título (algunos acabando el combate en menos de 20 segundos).

Para fortuna de los principiantes, el modo de entrenamiento incluido en la opción de Dojo ofrece una detallada explicación de cómo realizar las secuencias de golpes, esquivar los agarres y contrarrestar los ataques. De igual forma ilustra las secuencias de comando y el tiempo exacto para apretar los botones y conseguir buenos resultados.

Un verdadero reto


Para el modo de un solo jugador se ha traído de vuelta a la clásica opción Arcade, un circuito con seis enfrentamientos diferentes y un reto final (un verdadero dolor en el músculo primo). Cabe señalar que aún en la dificultad más alta este modo no ofrece mucho reto a los jugadores, siendo relativamente sencillo completar las seis peleas en poco tiempo y sin ver la pantalla de contéo demasiadas veces.

Con el fin de compensar la simpleza del modo principal, el juego presenta dos opciones adicionales: Score Attack y License Challenge. Score Attack está dedicado a sumar la mayor cantidad de puntos mediante la ejecución de elaborados combos y la victoria sobre el enemigo en el menor tiempo posible (registrando los records en una tabla de puntajes en línea); mientras que en el modo License se deberán cubrir una serie de requerimientos para poder avanzar de combate en combate (como por ejemplo, atinar una determinada cantidad de golpes o aplicar técnicas de evasión).

Aunque estas opciones son buenas alternativas para empezar a dominar el juego, el verdadero reto se encuentra –como es costumbre– en el modo en línea. Aquí se podrá pelear de manera rankeada o en modos que no afectan la calificación del jugador, y lo mejor de todo es que el famoso lag rara vez hace acto de presencia durante las batallas (aunque no faltó el clásico “farol” que se dejara ganar los primeros rounds para luego dejarme en el suelo).

Tristemente no hay opción de organizar torneos dentro de las opciones en línea, aunque la modalidad Room Match simula esos viejos tiempos de arcadia al poner hasta ocho jugadores en una misma partida donde el puntero se enfrenta a todos los retadores hasta que pierde su lugar.

De las gráficas ciertamente no se puede decir mucho. Los escenarios son escasos y con poco detalle, mientras que los modelos de los personajes lucen bien a secas. Afortunadamente SEGA ha incluido una amplia gama de elementos para personalizar a los peleadores con ropa y accesorios; lo malo es que se tiene que desembolsar dinero para hacerlo.

El juego incluye en la banda sonora todos los temas musicales de los juegos anteriores, aunque la actuación de voz deja mucho que desear, incluso hasta para un juego de peleas.

Un clásico sin ganas de cambiar

Virtua Fighter 5: Final Showdown llega sin grandes pretensiones a las tiendas virtuales, presentándose sobre todo como una honrosa expansión del título aparecido cinco años atrás. Si bien las novedades se han quedado cortas a pesar del tiempo de espera, el juego sigue manteniendo ese espíritu calculador y técnico que caracteriza a la serie. Un animal raro en los tiempos que corren.

Para aquellos que estén acostumbrados a juegos como Marvel vs Capcom, Virtua Fighter podría parecer lento al principio, pero una vez entendida la técnica, la experiencia se vuelve muy gratificante; en especial al momento de moler a los adversarios con secuencias de golpes sin que vuelvan a tocar el suelo.

Lo imperdible

- El mismo sistema de pelea cargado con una fuerte cantidad de técnica
- Modo de entrenamiento explicativo y claro
- Combos brutales
- Sin lag en el juego en línea

Lo impresentable

- Actuación de voz mediocre (y sin subtítulos)
- Pobre variedad para el modo de un solo jugador

¿Qué significa esto?

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